Hace un año lo que comenzó como una oportunidad para servir se convirtió en un camino de transformación, aprendizaje y crecimiento personal. Hoy, al mirar atrás, solo puedo decir: gracias.
Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a PCUSA
y al programa Young Adult Volunteers (YAV) en Perú, por creer en los
jóvenes y brindarnos la oportunidad de responder al llamado de servicio.
Gracias por abrirnos las puertas para llegar a comunidades donde pudimos
compartir nuestro tiempo, nuestros conocimientos y, sobre todo, el amor de
Dios.
Este programa no solo nos permitió servir, sino que
también nos desafió a salir de nuestra zona de confort, conocer nuevas
realidades, descubrir otras culturas y aprender a enfrentar las diferentes
situaciones que la vida nos presenta. Cada experiencia, cada viaje y cada
encuentro dejaron una huella profunda en mí.
Agradezco también a la institución donde realizo mi
voluntariado por permitirme ser parte de esta hermosa misión. Este año YAV
también me regaló la oportunidad de conocer compañeros voluntarios
extraordinarios. Aunque estemos en diferentes lugares, agradezco a Dios por
haber cruzado nuestros caminos. Compartir nuestras culturas, experiencias y
formas de ver la vida nos permitió crecer como personas y como equipo. Aprendí
que las diferencias no son un obstáculo, sino una oportunidad para
enriquecernos mutuamente cuando existe respeto, humildad y disposición para
aprender.
Quiero agradecer de manera muy especial a nuestra
coordinadora, Jenny, por su liderazgo, su paciencia y su compromiso con cada
uno de nosotros. Sus enseñanzas, sus correcciones y su acompañamiento fueron
fundamentales durante este proceso. En muchas ocasiones nos ayudó a ver aquello
que necesitábamos mejorar. Hoy puedo decir que muchas de esas orientaciones
fueron esenciales para fortalecer mi carácter y mi forma de servir.
Por encima de todo, doy gracias a Dios. Él fue quien
escribió esta historia mucho antes de que yo pudiera imaginarla. En cada
desafío, en cada alegría y en cada aprendizaje pude ver su fidelidad guiando
mis pasos.
Como dice su Palabra en Jeremías 29:11: "Porque
yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos
de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis."
Este primer año de voluntariado culmina y me llevo
experiencias que transformaron mi vida, amistades que guardaré siempre en mi
corazón y lecciones que seguirán guiando mi caminar.
Una vez más, gracias a PCUSA y al programa YAV
Perú por sembrar esta oportunidad en mi vida. Gracias a la institución que
me abrió sus puertas para servir. Gracias a Jenny por caminar junto a nosotros
con dedicación y sabiduría. Gracias a mis compañeros por compartir este camino.
Gracias a cada niño que me enseñó que, muchas veces, quienes creemos que vamos
a enseñar somos también los que más aprendemos.
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